Samarkanda
Uzbekistán

Samarkanda

Llegamos a la estación de tren de Samarkanda y empieza la aventura. Decenas de taxistas se avalanchan sobre nosotros ofreciéndose a llevarnos a nuestro destino. Pido 20.000 SOMs sin saber realmente si es mucho o poco, ya que no conozco la distancia hasta nuestro hotel. Sin embargo recuerdo que es un buen precio de partida que ya usamos en el trayecto similar de Bukhara. Tras varias negativas seguimos avanzando hasta que uno acaba cayendo, nos subimos al coche y ponemos rumbo a Bibikhanum, un hotel seleccionado tras haber investigado en Trip Advisor.

Vistas desde el hotel

Realmente el hotel es una muy buena elección que recomendamos sin dudarlo. Es económico (40€/noche con desayuno), las habitaciones son correctas (con aire acondicionado, cama confortable, baño adecuado y nevera) y la localización es inmejorable. Internet no es que vaya muy bien (como en la mayoría de los hoteles en Uzbekistán) y el servicio es normal (inglés hablan lo justo), pero es de las mejores opciones que podréis encontrar en Samarkanda. Además el desayuno se sirve en una terraza del edificio, con unas vistas a la mezquita que son una maravilla.

Empezando el día BIEN.

Aprovechamos para quedar con nuestro guía Rasul en la Plaza del Registán. Después de tanto tiempo organizando el viaje, uno acaba viendo muchas fotografías de este lugar. No en vano, parece la joya del país, el atractivo turístico que hace venir a gente de todo tipo a un lugar en medio de Asia sin aparente atractivo. Y una vez que llegas a ella, es realmente impresionante. Las dimensiones del lugar son estremecedoras, la altura de los pórticos de las Madrassas es de vértigo, dando incluso sensación de cierta inclinación. En cualquier caso las sensaciones que se perciben allí son muy particulares y suponemos que cada uno tendrá una experiencia diferente. Para nosotros fue el premio a un recorrido largo y cansado. El premio a un trayecto a través del desierto, de varios vuelos, de autobúses, de constantes regateos con taxistas… y por supuesto mereció la pena.

Rasul nos deja deleitarnos tranquilamente, nos hace algún comentario pero permite que hagamos fotos y vayamos un poco a nuestro ritmo. Al terminar empieza a desplegar su conocimiento, contándonos la historia del lugar, el por qué de la construcción… Luego ponemos rumbo hacia el mausoleo de Tamerlán, a 10 minutos andando de la plaza del Registán. Es interesante acudir al atardecer, momento en el que no quedan apenas turistas y la luz permite tirar buenas fotos. Imprescindible pararse ante la inscripción de nuestro compatriota Ruiz Gonzalez de Clavijo, el que fuera quizás el primer embajador Español que acudió a Uzbekistán con el fin de establecer relaciones diplomáticas con Tamerlán que permitiesen frenar al creciente imperio Otomano.

Gur Emir (Tumba del Emir)
Ese Rui!

Empieza a entrarnos hambre y el bueno de Rasul no duda en llevarnos a un buen restaurante. Le hacemos ver que no queremos nada para turistas, así que tomamos un taxi a un restaurante llamado Samarkand. Queda algo lejos así que merece la pena gastar 0,2€ en el coste del taxi. Una vez allí vemos que el lugar merece mucho la pena, se trata de un salón grande muy concurrido por gente local donde hay varias celebraciones, gente cantando y bailando y también algún que otro turista. Interesante destacar que hay un pequeño cajero a la entrada por si fuese necesario sacar dinero. Nos recomienda pedir Borscht, que viene a ser una especie de sopa de verduras muy común en países del entorno ex-soviético, incluyendo sobre todo raíces de remolacha, puerro y ternera.

Densa, pesada pero muy sabrosa!

Ensalada de pepino, tomate y cebolla y varios shaslik de pollo y ternera completan el menú. Rasul sin embargo pide simplemente un plato de sandía. Aprovechamos para hablar del Islam, para preguntarle hasta qué punto la sociedad Uzbeka es practicamente, o si por el contrario las reminiscencias soviéticas han conseguido que sea una población poco religiosa. Nos da su opinión, siempre moderada y sin mojarse demasiado, pero resulta muy interesante poder conocer de primera mano la explicación a un conjunto tan extraño de inlfuencias y tradiciones. Entendemos que durante años, el Islam estuvo dejado de lado, primero con los Zares y luego con los Bolcheviques. Continuamos hablando sobre las posibilidades que hay en Uzbekistán, el futuro de la gente más joven, el desarrollo del país a nivel industrial y su salida al extranjero, y en definitiva la perspectiva de futuro de un lugar complicado por las tensiones externas que le rodean. Al terminar nos recomienda un hotel en Tashkent donde poder pasar la noche en nuestro camino hacia Andijon. Además nos da un contacto que nos servirá de back-up en Kirguistan en caso de urgencia, un guía español que acude con grupos que hacen trekkings de alta montaña, rutas en moto y apoyo de equipos en el transmongoliano.

En el siguiente post, continuamos con más detalles sobre la ciudad de Samarkanda. Para continuar, basta con que pulses en el link Samarkanda 2ªParte abajo a la derecha.

 

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