Cruzando la frontera entre Uzbekistán y Kirguistán
Uzbekistán

Cruzando la frontera entre Uzbekistán y Kirguistán

Abandonamos Samarkanda para poner rumbo a Tashkent. No pasaremos mucho tiempo allí, y es que tal y como ya hemos explicado, no creímos que merezca la pena. Cuando fuimos a comprar el billete Samarkanda-Tashkent, no había disponibilidad en el tren de alta velocidad, con lo que tuvimos que comprar pasaje en un tren cama proveniente de Turkeministan. Si bien era un tren antiguo y cochambroso, disfrutamos el hecho de tener nuestro propio departamento, con servicio de cafetería donde pudimos refrescarnos con unas Stolichnoye Silver (Столичное Сильвер) que adquirimos en la cafetería por un módico precio de 5.000 SOMs. El planing, os recuerdo, era el siguiente:

Parece largo, y lo es.

Entonces la idea es llegar a Tashkent y hacer noche en un lugar cómodo y cercano a las estaciones donde poder descansar. Nosotros elegimos Topchan, un hostel rollo mochilero con dorms y habitaciones privadas. Es barato, las instalaciones son modernas y el servicio es eficiente. Cuando llegamos es media noche, así que hacemos un check-in rápido, recordamos en recepción nuestro early check out a la mañana siguiente para que puedan entregarnos los papeles de registro de estancia y nos vamos a dormir.

Pese al sueño reparador en una cómoda cama, nos cuesta levantarnos y empezar a movernos. No en vano, los días van pasando y se acumula cierto cansancio, más todavía a sabiendas del día que nos espera. Taxi, tren, taxi a la frontera, cruce de puestos y de nuevo otro taxi al hostel… No nos queda otra, y en parte tenemos ganas de cruzar a un nuevo país y enfrentarnos a una nueva realidad, así que tomamos el taxi que nos reservan desde la recepción del hotel y llegamos a la estación para tomar el Tashkent-Andijon de las 8:05am.

Cuidado, hay dos estaciones de tren en la ciudad de Tashkent, la del NORTE, que en teoría acoge las rutas internacionales y de media distancia y la del SUR, que se supone está destinada a rutas de cercanías. Para no confundiros, la estación del SUR es la que se localiza cercana al aeropuerto.

Subimos al tren y comprobamos el buen estado de los vagones, con aire acondicionado, asientos cómodos y un servicio de café y té constantemente disponible por el módico precio de 10 céntimos de euro. Para encontrarlo, basta con acudir al final del vagón, donde hay una diminuta habitación en la que espera una azafata quien se encarga de servir el café/té y cobrarlo. Además, merece mucho la pena estar atentos a las paradas que realiza el tren, momento en el cual desfila por los pasillos un hombre con samsas recién hechas, riquísimas y a un precio ridículo que ni recuerdo. Eso, junto con el café (soluble) será el desayuno perfecto en este tramo de casi cinco horas.

Mucho estudiante y alguna familia con la que pudimos ir charlando en inglés.

El paisaje es más bien desértico hasta el momento en el que nos vamos adentrando en los inicios del valle de Fergana. Se aprecian las montañas a las que nos dirigimos, es el inicio de los montes celestiales (Thian Shan) que dará continuidad a toda la cordillera que cruza Kirguizstan de Este a Oeste, continuando con el final de los Himalayas.

Arena, Polvo y poco más

Y finalmente llegamos a Andijon. Venimos descansados, sin embargo es un momento complicado ya que nos enfrentamos a muchas preguntas… ¿Cómo es el paso fronterizo? ¿Estará abierto? ¿Cuánta distancia hay de Andijon al paso? ¿Habrá taxis nada más cruzar el paso que nos lleven a Osh? ¿Podremos pagarles con SOMs Uzbekos? Sea como fuere, nada más salir de la estación vemos que, como en la mayoría de ocasiones, las cosas no son tan complicadas como uno puede pensar, y en cuanto los taxistas nos ven acuden a nosotros gritando «Osh pass!» «to the Border!«. No tenemos apuntado cuánto pagamos por dicho trayecto, pero sí recuerdo que desde la estación de Andijon hasta la frontera fueron cerca de 30-40 minutos. Por otro lado, eran los últimos SOMs Uzbekos que usaríamos, así que no dedicamos mucha energía en negociar.

Y llegamos a la frontera

Cuando el taxista se aproxima a la frontera, llega un momento en el que frena el coche por completo y te deja tirado en medio de la nada. Es básicamente el punto que os mostramos en la foto: un descampado en el que caminar hacia los diferentes controles por los que ir pasando, sin ninguna señal, sin ninguna indicación, rodeado de rocas, arena y polvo. Parece un escenario de guerra. Y hay que dejar claro que este paso parece estar abierto de forma permanente. Decimos esto porque durante la organización de nuestro viaje, encontramos cierto nerviosismo con la apertura de fronteras entre Uzbekistán y Kirguizstan en los foros de internet. Cierto es que el paso localizado al norte, con entrada directa hacia Jalal Abad, parece más intermitente en su apertura, pero como decimos, este de Osh nos dio la impresión de estar abierto de forma permanente.

El cruce transcurre tranquilamente. Si bien suele haber bastante fila, cuando ven turistas tratan de adelantarlos sabiendo que es una simple comprobación de pasaportes. Ni que decir tiene que está prohibidísimo grabar o tomar fotografías. Primero se pasa por una caseta de salida de Uzbekistán donde chequean los registros de hoteles en los que se haya pernoctado. Importante que hayáis guardado todos los «papelitos» que suelen dar los hoteles, ya que podría suponer un problema no saber argumentar el lugar en el que se ha pasado alguna de las noches. Una vez comprobado, ponen sello de salida y se avanza por tierra de nadie hasta el siguiente puesto, el de entrada de Kirguizstan.

Aquí tuvimos algo más de tensión… Al no requerir de visado, realizan un procedimiento por el cual hacen fotos con una webcam y realizan alguna pregunta. Como podéis imaginar, no hablando Ruso resulta imposible hacerse entender, y los oficiales de fronteras Kirguís tampoco hablan inglés, por lo que acaba siendo un mero tramite en el que hablar algo de futbol (en cuanto ven el pasaporte Español les salta un Rial Madrid o Barselona). De igual forma, cuando nos estaban tomando las huellas dactilares no entendí qué dedo debía poner en la tinta, y un kirguí que estaba detrás haciendo cola, se acercó a explicármelo en inglés. Inmediatamente los policías Kirguís le instaron a volver a la fila y recuerdo que fue un momento de tensión innecesaria que nos puso algo nerviosos ya que no entendíamos qué había generado el enfado de los guardias.

Hay que tener presente que la frontera entre Kirguizstan y Uzbekistan es un lugar caliente en lo que respecta al tráfico de drogas proveniente de Afganistán. Ello, sumado a la tensión calma que existe entre los países de la zona, genera ciertas suspicacias en el cruce de fronteras. Sea como fuere, una vez en la República de Kirguisia, encontramos de nuevo varios taxistas esperando. En cuanto nos vieron con los macutos se acercaron a nosotros y empezamos a negociar. De nuevo, no recuerdamos exactamente cuánto pagamos (creo que no fueron más de 30000 SOMs Uzbekos) pero sí recuerdo explicar que pagaría con SOMs Uzbekos y no Kirguís. El taxista puso cara de poker, pero al instante asintió con la cabeza y arrancó el coche destino a Osh.

3 thoughts on “Cruzando la frontera entre Uzbekistán y Kirguistán

  1. Wow, super interesante! Muchas gracias por la información. La verdad es que no hay casi información sobre el cruce de la frontera de Uzbekistan a Kirguistan, y este post sobre el paso entre Andijon y Osh es muy util!

  2. Hola….super interesante vuestro blog, estoy siguiéndolo y queremos hacer un viaje similar, pero en sentido contrario. si pudierais responderme unas preguntas …..

    Cuanto tarda el tren Samarcanda – Thasket y Thasket-Andijon ? Cual es el precio aproximado de los billetes?
    Nosotros vamos 5 personas y pensábamos coger vuelos, pero leyendo vuestro blog, la idea de coger trenes , viendo su estado, y aprovechar para dormir va cogiendo fuerza.

    Veis muy atrevida la idea de ir allí e ir planificando todo sobre la marcha? Vamos a finales de octubre así que no habrá muchos turistas imaginamos.

    un saludo y muchas gracias

    1. Hola Victor! Muchas gracias.

      Depende del tren que tomes: hay un Afrosiyab (el AVE/Alvia Español) que tarda poco (no sé si hora y media, ya ni recuerdo), y uno lento que le lleva 3-4 horas. Nosotros tomamos el lento ya que cuando fuimos a comprar billetes, no quedaban del rápido. Al parecer en Julio/Agosto hay exámenes de la escuela, y muchos jóvenes viajan a Tashkent para examinarse. Dicho esto, el tren fue muy curioso, cubre una ruta Tadjikistan-Tashken y pese a ser más lento, el viaje fue muy cómodo en un camarote privado con servicio de bar. En cuanto al precio, no recuerdo exactamente pero no debió ser más de 15€/pax.

      Ir planificando sobre la marcha no es peligroso ni arriesgado, más en las fechas que vais… Mucha suerte y pasadlo genial!

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.