Bukhara 2ª parte
Uzbekistán

Bukhara 2ª parte

Por alguna razón que no recuerdo, cuando organizamos el viaje pensamos que en Bukhara sería oportuno estar tres noches… Al poco de llegar nos dimos cuenta de que fue un error. Y es que a estas alturas ya sabréis que Uzbekistán es un país donde está muy claro que ciudades visitar: Khiva, Bukhara, Samarkanda (alguno podría incluir Tashkent en la lista). Pues bien, hay que dejar claro que las tres ciudades se ven fácilmente en un día, así que 2 noches es el tiempo máximo que se debería estar en cada una de ellas. Es posible incluso que en algún caso se pueda ver con tan solo una noche, siempre y cuando se haya llegado a medio día.

En nuestro caso teníamos tres noches reservadas en Bukhara y la ciudad empezaba a no dar más de sí. Así que aprovechamos una de las mañanas para ir a la estación de tren (a media hora en taxi) y comprar los billetes que nos llevarían de Bukhara a Samarkanda y de Samarkanda a Tashkent. Previamente habíamos tratado de comprar los tickets a través de la web oficial de trenes de Uzbekistán (railway.uz) sin embargo en el momento de pagar parecía que no aceptase tarjetas (ya sea visa o mastercard) de bancos no uzbekos (o quizás sea que no acepta tarjetas con moneda diferente a SOMs). Por otro lado, Real Train Russia, que es una web en la que se pueden consultar horarios de trenes de todo lo que en su día fue la Unión Soviética, también vende billetes, sin embargo el precio es desorbitado, cobrando 40€ por un trayecto que en taquilla cuesta 4€. Básicamente actúan de intermediarios, aportando un medio de pago Uzbeko. Al no ser nominativos los billetes, los compran y luego te los revenden. Desde mi punto de vista no merece la pena comprar a través de ellos salvo que quieras tener la seguridad de tener billetes. Y ni siquiera, porque en Uzbekistán no se venden billetes con más de 3 semanas de antelación, por lo que en ese caso Real Train Russia se queda con tu dinero, espera a que salgan a la venta y luego te los entrega.

Buxoro en realidad es Bukhara en Uzbeko. Vokzal parece ser «Estación de tren».

El taxi a la estación (ida y vuelta) no debería costar más de 40.000 SOMs. Una vez allí hay que hacer cola en uno de los edificios adjuntos, ya que los billetes no se venden en el edificio principal (ojo porque esta estructura de estación+oficina de ventas separada parece repetirse en todas las ciudades). Los uzbekos no son muy amigos de las colas, así que hay que tratar de expandirse, meter codo, o estar desplazándose a izquierda y derecha constantemente con el fin de evitar que se te cuelen señoras de toda edad. Cuando llega nuestro turno nos comunicamos escribiendo en un papel o diciendo las palabras principales:

«Dva ticket Bujaró-Samarkand».

Acto seguido escribimos en un papel la fecha y la hora del tren en el que queremos ir (parece ser que hay 3 rutas haciendo Bukhara-Samarkanda. Volvemos a pedir para el Samarkanda-Tashkent. Finalmente los precios son:

  • Buk-Sam: 4.200 SOMs/pax 07/08 a las 15:55
  • Sam-Tas: 163.000 SOMs/pax 09/08 18:30

El tren de Samarkanda a Tashkent resulta estar muy demandado en esa fecha ya que los jóvenes del instituto acuden a la capital para examinarse de la reválida. Es por ello que sólo nos queda la opción de comprar tickets de un tren cama que viene de Turkeministan y acaba en Tashkent, de ahí el precio de 163.000 SOMs por persona, que en realidad no dejan de ser 17€/pax.

A todo esto, a la hora de pagar no tenemos SOMs suficientes y tratamos de explicárselo a los cajeros. Sí, cajeros, ya que al principio nos atendía una chica, pero por cuestiones idiomáticas, acabamos teniendo la atención de su compañero también con el consecuente cabreo de todos los uzbekos que hacen fila para comprar sus billetes. Total, que acabamos volviendo a la estación a cambiar Euros para volver y poder pagar. El taxista que nos trajo y observa toda la escena desde la puerta, se apresura a intermediar por nosotros ante la jauría de uzbekos que se abalanzan sobre nosotros por el tiempo que les estamos haciendo perder. Finalmente volvemos y en cuanto nos ven, los cajeros nos hacen señas para que nos adelantemos, paguemos y cerremos la operación. ¡Tarea conseguida!

At last!

Al volver hablamos con Doshton, el chico de la recepción del hotel Amelia, quien nos recomienda ir al Palacio de Verano. Tardamos menos de 20 minutos en llegar en taxi. Hay que reconocer que se trata de un lugar curioso: influencias soviéticas y reminiscencias del Art Nouveau Europeo, todo ello en estado decadente por el paso del tiempo. Sin embargo no es un lugar imprescindible. Es decir, si como nosotros tienes un tiempo muerto en Bukhara, es un lugar bizarro a más no poder que llama la atención, en el que pavos reales campan a sus anchas en un recinto donde se aprecia el ocaso de un edificio que en su día debió de ser majestuoso. De lo contrario, es una visita completamente desdeñable.

A ver, si en realidad el sitio es curioso…
Ruta desde el centro de Bukhara hasta el Palacio de Verano. No merece la pena hacerla andando, mejor coger taxi.

Al día siguiente tomamos el tren Bukhara-Samarkanda en su modalidad «Afrosiyab», es decir, alta velocidad. Se trata de un tren Talgo exactamente igual a los Alvia empleados por Renfe para trayectos de larga distancia en España

Alvia con destino Santander… digo Samarkanda.

El tren es realmente cómodo y rápido, alcanzando los 280km/h. Llegamos a Samarkanda a las 17:15 y empieza de nuevo la aventura del regateo para encontrar un taxi que nos lleve al hotel, en este caso Bibikhanum.

Kick back and relax!

En el siguiente post te contamos nuestra llegada a Samarkanda, uno de los grandes hitos del viaje. Para acceder, pulsa en el link que verás un poco más abajo a la derecha.

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